viernes, 23 de noviembre de 2012

Carta a una soberbia docente de enfermería

Benedicto XVI advirtió contra el "grave vicio" de la soberbia y les solicitó a los católicos a superarla a través del conocimiento de la propia debilidad y la confianza en la ayuda de los demás. 

El Papa subrayó que la soberbia "destruye todas las virtudes en su conjunto" y afecta "no sólo a los mediocres y débiles, sino principalmente a quienes se han colocado en lo alto con el uso de su fuerza".

La "gran tentación" de los soberbios, dijo, es querer "ser como Dios, árbitro del bien y del mal". Por eso, Benedicto XVI pide a los fieles que mantengan la "infancia del espíritu", que "es consciente de su propia fragilidad, pero confía en la ayuda de los demás".

Que existen muchos soberbios, nadie duda, lo malo es cuando enarbolan la bandera del amor a Cristo y sus actitudes, sus palabras demuestran lo contrario.

Los docentes deberían tener un estudio exhaustivo Psicológico. No puede dejarse, frente al alumnado, a cualquiera que tenga un curriculum pero sin saber lo que es el humanismo, sin saber lo que es la integración de los valores.


En el año 2008, tuve el disgusto de conocer a quien fuera la Directora de Estudios de la Escuela de Enfermería Padre L. Tezza, la Lic. Sandra Colombo. Además de ser Prof. de Epidemiología y de Principios de administración, educación e investigación  de la carrera de Enfermería.

Los estudiantes la padecieron durante años: iniciaba sus clases rezando para después caer en crisis de gritos o demostrar su endiosamiento al gritarles que no tenían ética.  Supongo que sus exabruptos fueron porque se decía conocedora de los valores ignorando realmente lo que es el humanismo. Me alegro que la escuela de Enfermería Tezza ya no cuente con ella entre sus miembros.

Por mi parte, traté de hablar con ella pero me bastó verla para darme cuenta que sería su monólogo, dando explicaciones de las correcciones de trabajos presentados como si su forma de pensar fuera la única existente.
En realidad, a mí poco me importaba lo que fuera a decir sino que sentí curiosidad de conocer quién era la docente que hacía "sentir tan mal" a sus alumnos. 

La imagen que me dejó: la de la soberbia y altanería y, como no es un delito expresar los sentimientos dejo mi "opinión" aquí.

Tal vez, haya quien piensa diferente, pero a mí los árbitros del bien y del mal, no me caen.